miércoles, 13 de octubre de 2010

¡QUITATE LA MÁSCARA RIGO, QUITATE LA MÁSCARA!

NO TE PIDO QUE ESTÉS DE ACUERDO, NO TE PIDO QUE COINCIDAS NI QUE HAGAS TUYOS LOS POSTULADOS DE ESTE GOLFO. NO TE PIDO QUE ME SIGAS LA CORRIENTE NI QUE DIGAS QUE ME ENTIENDES. NO TE PIDO QUE ME ALABES NI TE PIDO QUE ME DEFIENDAS. NO ME SAQUES LA CARA. NO TE METAS EN PROBLEMAS POR MI CULPA. NIEGAME TRES VECES O TRES VECES TRES. NO ME CONOCES. NO CREAS QUE ME CONOCES. NO SABES DE QUE VOY. NI SABES A DONDE LLEVO MIS BATALLAS.

SOLO TE PIDO UNA COSA. UNA Y SOLO UNA.

LEE A SANTI SANTAMARIA UNA VEZ. Y SI ALGO DENTRO DE TI NO SE MUEVE. NO VUELVAS A PRONUNCIAR SU NOMBRE PUES ES NOMBRE HARTO MALDITO ALLÁ DONDE LA COCINA TECNO EMOCIONAL CUBRE LAS MENTES CON SU DENSO MANTO BRILLANTE. BRILLANTE. BRILLANTE.

Y COMO DICE EL CHISTE: " DICE MI MAMA QUE SI TIENE HUEVOS QUE LE DE 1OO PESOS".

SI LOS TIENES, LEE EL SIGUIENTE MENSAJE:

"Me gusta descubrir restaurantes y sentarme a su mesa sin que el Maìtre me reconozca, y es que soy un goloso. Confieso, además, que me gusta el lujo sin vulgarizar, con cierto ceremonial, por simple que sea, como cuando voy cortando lonchas de embutido ibérico como si fuera un sacerdote dando la comunión.

Entro en una tienda de antigüedades y las miro con ojos golosos; los mismos con los que ojeo los libros en las librerías de viejos. Cuando veo pasar ante mi unos buenos pinchos de tortilla o unas GILDAS con anchoas en un bar, cuando unto con el cuchillo la olivada sobre el pan, cuando paladeo un FINO y luego mordisqueo un calamar a la romana con un poco de mahonesa, cuando saboreo unas costillitas de cordero lechal con guisantes y cebolletas: en todas estas ocasiones, y muchas más, me reconozco, declaro y confieso GOLOSO.

Hay quien dice que, cuando digo lo que pienso sobre determinadas cocinas, soy un arrogante, ácido y amargo como la hiel, que vive anclado en el pasado. Y algo de razón sí tienen: PREFIERO EL PAN Y EL CERDO DE ANTES, el pollo de masía, el tomillo salvaje; tengo el Vega Sicilia Unico como uno de mis caldos favoritos y disfruto de la lectura de libros antiguos como un MANUAL DEL PESCADOR de 1879, donde me cuentan que el gran ictiólogo del siglo XVI Guillaume Rondelet, nativo de Montpellier, preparaba la salsa para los salmonetes picando unas anchoas con aceite de oliva y vinagre y mezclándolas con un puré de hígados de salmonete, o que, antes de coger las LAMPREAS con la mano, las atiborraban de albondiguillas de carne de esturión, semillas de ruda y ternera picada.

ME DECLARO GOLOSO, algo vicioso y un pelín perezoso, fiel amante de lenguados de elegantes y blancas carnes que saben a mar.

A cualquier sitio donde tengan buenas olivas y mejillones al vapor, algún Jurel en escabeche y un buen suquet de cabracho con patatas, bien servido y presentado, LE DOY YO más estrellas que al LOUIS XV de Montecarlo, con su ejército de cocineros y camareros capaces de aturdir con la mirada a esos plumillas que presumen de haber superado la tradición y en su vida han probado una Bullabesa como Dios manda.

Soy un rústico sofisticado, con querencia por la CASQUERÍA.

Más amigo del comer que de cocinar, aunque cocine para comer. Si pudiera, viviría del cuento, tumbado a la bartola, comiendo uvas Moscatel e higos cuello de dama, tajadas de Melón Vicentín con un vino fresco de Burdeos o del Mosela, leyendo a Bodelaire, Shakespeare, San Agustín o Platón. Pero hoy en día, me siento privilegiado por trabajar en algo que me gusta cuando tanta gente le gustaría tener algo en que trabajar. Goloso, sí, pero con el pan no se juega"

SANTO SANTI SANTAMARÍA. MAGAZINE DIGITAL 19-07-10

¿Cómo se te quedó el cuerpo Heston?

Dedicado a todos los que se han olvidado de por que empezaron a cocinar IN THE FIRST PLACE.

MANU ARRIAGA
PINCHE COCINANTE Y APRENDIZ DE NAHUAL

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