jueves, 11 de septiembre de 2014

LÁSTIMA Y MIEDO.

Me dice un colega chef ejecutivo al que acabo de conocer "Manu, echo de menos cocinar. Llevo demasiados años dedicándome solo a hacer números y a dar por saco (joder) a la gente". Me dio lástima y miedo. Lástima y miedo. Dios me libre de algún día acabar así. Para mi la Linea de batalla lo es todo. El día a día cocinando detrás de un fogón es lo que me ha mantenido cuerdo en mi locura y sano en mi decadente anhelo, utópico si usted quiere, de darle de comer al que hambre tiene. ¿Acaso hay otra razón para ser cocinero? Será por eso que no ya soy cocinero. Deje de serlo hace mucho. Yo soy cocinante. Y cuando me miro al espejo no siento lástima, ni miedo. Siento que hice lo que estaba en mis manos para cumplir con lo que de mi se esperaba: 

DAR UN BUEN 
S E R V I C I O


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