jueves, 9 de octubre de 2014

SI NECESITAS ALGO Y NO LO TIENES ENTONCES NO LO NECESITAS.

De que sirve un cocinero sin restaurante. De mucho.

Mucho más de lo que sirve un restaurante sin cocineros. 

Y si no tengo restaurante entonces no lo necesito. 

Los jóvenes cocinantes de México parecen haberse dado cuenta de las oportunidades que tienen a su alcance, así como de la responsabilidad que representa ser cocinero en un país como México con sus realidades y sus propios sueños los de ambos; los de los cocinantes y los de México.

Me da mucho gusto recibir colaboraciones como esta, que de manera espontánea vienen a reafirmar lo que en este foro llamado Nueva Cocina Popular Mexicana venimos reivindicando desde hace ya algunos ayeres: Que la alimentación, la cocina y la gastronomía deben de estar al alcance de todos. 

Los invito a acercarse a propuestas como esta, frescas, ingenuas, y con una fuerza y una honestidad que para si quisieran muchos restaurantes de esos que piensan que lo tienen todo y que no necesitan de nadie.

Nos vemos en Querétaro. 



DONGU cenas escondidas.


Somos dos cocineros de Querétaro que tratando de poner nuestro granito de arena contra esta industria pretenciosa y malinchista, decidimos crear un proyecto llamado DONGU, donde estamos enfocados al rescate y difusión de la cocina mexicana, cocina tradicional con ingredientes de temporada y de productores locales. Tratamos de contar la historia de un país a través de su comida, porque en México tenemos alimentos que han sobrevivido desde la época prehispánica, tenemos la creencia que si perdemos nuestra identidad como país, como mexicanos, no tenemos nada.



La ironía de ser una cultura de maíz, chile, frijol, chocolate, vainilla y que muchos de estos productos ni siquiera sean producidos en suelo mexicano es algo surrealista, en un país donde ser cocinero con titulo universitario de licenciado en gastronomía significa tener que vivir con un sueldo mediocre y trabajar más de 10 horas cocinando cortes argentinos, pastas italianas, pizzas, sushi o lo que esté de moda en el momento, le quita las ganas a cualquiera de querer dedicarse a la cocina. 




DONGU en el corazón de Santiago de Querétaro presenta una propuesta innovadora, sin manteles largos ni formalismos, son cenas artesanales de 5 tiempos, donde se comparte la mesa y la comida, con el único fin de convivir. 



El menú jamás se repite ni tampoco el lugar y no por tener cocineros inconsistentes, si no por una fuente inagotable de recetas e ingredientes de la región. 



DONGU es una palabra otomí que significa “casa vieja”, que muy bien describe estas cenas pop up, tratando de rescatar tradiciones  mexicanas, mediante la comida, la mayor parte de los ingredientes utilizados, son recolectados por ellos mismos o conseguidos con productores de la región y solo por temporadas.



Los platos solo son descubiertos por el comensal cuando llegan a la mesa,  el menú solo da algunas pistas para poder echar a volar la imaginación con el siguiente plato de la cena, en una ciudad donde la mayoría de los restaurantes se aferran vender cortes de carne, alitas y cocinas extranjeras, DONGU nos da un aire nuevo a los amantes de la cocina, con una idea muy simple: comer con la mente abierta y la boca cerrada.



Nuestro menú de 5 tiempos es bastante económico pues queremos llegar a la mayor cantidad de gente posible. Es un menú de 5 que incluye bebidas sin alcohol en $250 pesos.


 Ensalada de Quelites.
Sopes de plátano.

Flan de elote.

 Caldo de piedra.

 Lengua de res con chirimol.

Mousse de chocolate de metate.


  
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